ME MUDO A
ESTA NUEVA DIRECCIÓN
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Bueno, fantasmag'oricos lectores, despues de casi una semana en Beijing ya me apetec'ia imaginarme de nuevo vuestras desdibujadas caras iluminadas por la pantalla del ordenador tratando de encontrarle gracia a lo que cuento. Bien, he aqu'i algunos de los descubrimientos que he hecho en el coraz'on de la pujante China:
En primer lugar he descubierto que efectivamente no nos hab'ian enganyado las alarmantes cifras de poblaci'on que tanto nos asombran a los occidentales. No s'olo son much'isimos sino que adem'as antesdeayer estaban todos subidos a la Gran Muralla. Hay un poema de Tsang Bei que describe desde las almenas de la Muralla el canto de los p'ajaros y el susurro del viento amando a las hojas de los 'arboles. Bueno, por mucho que intent'e emularlo, el trompeteante meg'afono del polic'ia de tr'afico que intentaba poner orden a la marea humana que por ella caminaba me lo impidi'o. El cielo s'i que consegu'i verlo mirando hacia arriba y constato que era de un azul pur'isimo, pero desde luego fui incapaz de descubrir si el suelo de la muralla est'a ensolado, adoquinado o empedrado.
Otro descubrimiento importante es el del alto precio que alcanzan, en Beiijing al menos, las traducciones de ingl'es. En los restaurantes tienen dos cartas de men'u. Una en ingl'es y otra en caracteres chinos. Pues bien, los platos de la traducida al ingl'es cuestan exactamente el doble de los impresos en chino. Como quiera que los men'us de chino traen fotograf'ias de los platos y los en ingl'es no, siempre se puede pedir la carta china para ahorrarte el precio de la traducci'on, pero entonces corres el riesgo de elegir alg'un plato infernalmente picante o confeccionado con productos de impensable naturaleza.
El tercero y m'as doloroso de los descubrimientos ha sido la escasa capacidad del pueblo chino para comprender su propio idioma cuando lo habla alguien que carece notoriamente de ojos oblicuos como es el caso de vuestro amigo que esto escribe. Tal vez se deba a que la asociaci'on de ambas circunstancias forme una unidad de comprensi'on imprescindible. Pero no os preocupeis: continuar'e tortur'andolos con mi estornudante silabario chino hasta el final del viaje.
Por 'ultimo constatar la inmensa alegr'ia de haber encontrado muy cerca del hotel un SUPERMERCADO DIA, id'entico a los que nos alegran la vida en Espanya a los amantes de los ambientes cutresovi'eticos. De todas formas supone una bocanada de autenticidad comunista su s'ordido ambiente contrastado con el de centro comercial de lujo que se est'a aduenyando del pa'is.
To be continued
HUTONGS DE BEIJING
P — 06-10-2005 15:54:07