ME MUDO A
ESTA NUEVA DIRECCIÓN
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En un jardín público de Shanghai, en la esquina opuesta al mercado de la Xiangyang Lu con la Huaihai Lu, donde se oficia cada día la abominable danza ceremonial de la codicia entre ritualizados vendedores de falsificaciones y compulsivos turistas occidentales, ávidos de pecaminosas gangas, se celebran también cada día otras ceremonias de índole radicalmente distinta. El jardín tiene un historia heroica, perfectamente narrada en paneles bilingües en sus esquinas. Construido para el disfrute exclusivo de la colonia francesa, la presión reivindicativa de los autóctonos consiguió que sus puertas se abrieran indiscriminadamente a todos los shanghaineses en los años 30.
A lo largo de sus caminos, al abrigo de frondosa arboleda que los protege del fárrago urbano, ciudadanos de cualquier edad practican el ocio sensato del relajamiento realizando actividades diversas: taichí, yoga, claqué, bailes occidentales dirigidos por un magnetofón, danzas tradicionales con bizarros abanicos... Una de estas actividades consiguió conmoverme profundamente por la belleza gestual y simbólica que entrañaba. Sobre la parte central enlosada del parque se alineaban unos cuantos ancianos circunspectos que, armados de unos grandes pinceles que mojaban en un recipiente con agua, trazaban caracteres sobre el suelo. Pregunté y se me dijo que se trataba de viejos poemas del acerbo
tradicional chino con los que los artistas ponían a prueba su habilidad caligráfica. Uno tras otro, de arriba abajo, los caracteres iban surgiendo brillantes y húmedos mostrando su delicada belleza sólo el tiempo que tardaban en evaporarse. Los espectadores parecían apreciar sumamente las obras. Yo me limité a gozar sólo del gesto, de la idea y de la pura forma de esos signos incomprensibles. No llegué tampoco a saber más sobre la índole de tal actividad, su tradición o su sentido profundo, pero me pareció una misteriosa entrega al acto creativo en estado puro, creación que no cuenta con el tiempo, con la permanencia, trazos de la misma naturaleza etérea que las notas musicales, belleza fugaz, inasible, antídoto perfecto contra la vanidad del arte.
Suzuki — 23-11-2005 14:18:20
harazem — 26-11-2005 21:13:48
Suzuki — 27-11-2005 09:39:27
imagina — 17-12-2005 11:30:27