EL ARCO DEL TRIUNFO DE SANDOKÁN
Archivado en
CÓRDOBA • Fecha: 23-08-2006 00:00:03

Da gusto que haya Mecenas en las ciudades. Seres tocados con el dedo de la sensibilidad, la solidaridad y la generosidad que hagan más feliz y más hermosa la vida de los ciudadanos a costa de su propio bolsillo.
En Córdoba tenemos la inmensisisisima suerte de contar con un ser de esa pasta. Don Rafael Gómez Sánchez, a quien el cariño y el gracejo popular han rebautizado como Sandokan, por el casual parecido físico del prócer con el simpático Pirata Malayo que inmortalizara la sutil pluma de Salgari.
Como ya he hablado de las virtudes que adornan a tan sensible persona en otro lugar de esta bitácora no me extenderé en merecidisisisisisismos elogios, sino que me limitaré a mostrar al despistado paisano que aún la desconozca la última proeza de nuestro más alto y desprendido y... Pero dejemos al sinonimario de Word que provea los calificativos que le hacen justicia: generoso, dadivoso, desinteresado, largo, espléndido, rumboso, munífico, desinteresado, pródigo, magnánimo y garboso Mecenas Cordobés.
En las faldas de nuestra querida sierra (Ay de mi alegre...), donde hasta hace poco sólo vegetaban inútiles y descuidadas encinas, don Rafael ha construido una nueva barriada, un brazo de Córdoba que casi acaricia el cielo para que un escogido grupo de esforzados pioneros se emplee en la ardua labor de colonizar tan inhóspitos parajes y ganarlos para la Civilización y el Progreso.
Y como símbolo de la racionalidad y la grandeza del proyecto de la magna obra serrana ha mandado construir un magnificisisisisisimo ARCO DE TRIUNFO en su entrada, entre estanques y amenas fontanillas, erigido en una atrevida interpretación del estilo grecorromano al que sin duda las generaciones futuras de historiadores del arte conocerán como sandokasiano por su originalidad y fuerza simbólica y como homenaje al prócer que la hizo posible.
En su frontispicio, bajo la escultura de unos sesteantes perolistas cordobeses ha hecho grabar la siguiente leyenda:
MIII URBANIZACION PARAISO ARENAL MIII
DONADO POR D. RAFAEL GOMEZ SÁNCHEZ
A LA CIUDAD DE CÓRDOBA
Lo que da idea de su capacidad de abstracción simbólica y de su extraordinarias facultades en el campo de la asociación de conceptos. Pero sobre todo de su extraordinaria modestia, toda vez que sus más cercanos asesores trataron de convencerlo para que en lugar de los simpáticos perolistas sesteantes del frontispicio colocase una imagen de San Rafael Arcángel en el acto de transfigurar milagrosamente el rostro por el suyo, como ya ha ocurrió para pasmo del Universo en el Triunfo de Fuengirola.
Así mismo rechazó la propuesta de sus asesores de cambiar la leyenda de la donación por esta otra leyenda en hermoso latín que retrata con más fuerza si cabe la verdadera condición de nuestro ínclito prócer local:
HOSTIAE MERITUM HABEO:
MAIOR HORTERA INTER CORDUBENSIS TOTIS SUM
Escrito por
manuel harazem
(4)
Comentarios •
(0)
Referencias •
Permalink
Comentarios
-
Docte atque dilecte:
Te confieso que cada día soy más parco en la práctica de "la elegancia social del regalo", en frase que colocara el atildado D'ors a Don Pepín Preciados. Acertar con un regalo es tarea ímproba y en la mayoría de las ocasiones abocada al desacierto. Un regalo, entonces, se convierte en un engorro de comedia de enredo: insta a la devolución del cumplido y exige un esfuerzo de imaginación brutal para hallarle un escondite discreto. Por eso sólo regalo cuando sé que algo es fervientemente desaedo.
Vaya aquí una anécdota ilustradora y divertida que escuché en la radio, hace ya años, a sus protagonistas: unos recién casados fueron regalados con dos horrorosas lámparas para mesilla de noche, que escondieron en un armario y sustituyeron por otras. Unos meses después, los recién casados comprobaron aterrados por la mirilla de la puerta que sus benefactores les daban la sorpresa de visitarlos. Uno de ellos corrió hasta el dormitorio, sacó del armario las lamparitas y las colocó en su sitio, a ambos lados de la cama, mientras el otro cónyuge abría la puerta y los entretenía. En la visita de rigor al piso, los regaladores se emocionaron, gratamente sorprendidos al ver sus lamparitas ocupando un lugar tan destacado, cuando, en un alarde demostrativo de eficacia y maravilla, uno de los recién casados pulsó un interruptor, y asomaron por debajo de la cama dos rutilantes incandescencias luminarias recién escondidas.
Pero, caro y dilecto, .... ¿debajo de qué cama metemos un arco de triunfo?
Esta ciudad tiene un problema con el jodido regalo. Doña Rosa tiene el deber de devolver el cumplido y estar a la altura (¿una columna trajana?). En cuanto a los ciudadanos, tal vez no estaría de más escribir el tarjetón de cumplido que se suele con la frase que compete en estos casos: "Pero, Sr. Gómez, ¿por qué se ha molestado?" Cayo Anneo Paco — 24-08-2006 00:53:44
-
Carissime atque dilecte:
Permíteme una nota más. Ya sabes que soy aficionado a la simbología, y que el Mircea Eliade me trae más de una vez de cabeza. Casi todo acto humano es, también, además de otras cosas, un acto simbólico, que se corresponde esterechamente con la cultura, subcultura, infracultura o contracultura del ejecutante. Tengo, por todo ello, una idea que me ronda la cabeza. Vamos a ver... estamos en que se regala a una ciudad un arco de triunfo...
Oye, dilecte, ...¿tú sabes lo que en alguna cultura aborigen significa la expresión "pasarse a alguien por el arco del triunfo"?
No sé, no sé... Cayo Anneo Paco — 24-08-2006 01:04:53
-
Enhorabuena. Es un gusto que se pueda escribir de Córdoba en algún sitio.
Córdoba preciosa, Córdoba cateta como ella sola. Dificil y la ciudad más excluyente e inmóvil que conozco. Debe haber más, por ahora espero que sea esta sola. Pero mira, qué alegría. Lo de tunos y cofrades muy bueno. Lo de Sandokán tambien. Y patangas de las tres culturas, y el cálculo matemático de lo que podrías comprar que te hacen en las boutiques añejas del centro según lo que llevas puesto, y la luminaria febril de feria y seguiré.
Guille — 25-08-2006 22:09:44
-
No seas malo, caro Cayo, que la intención del muchacho es buena, lo que pasa es que los de Cañero no damos más de sí. Nuestro horizonte decorativo se terminaba en Modesta y en los almacenes de los Hermanos Mancha. Y eso marcó una indeleble huella en nuestro sentido del gusto. Para siempre.
Harazem — 29-08-2006 00:43:49
Comentar