Tiempos de confesión
Archivado en
GENERAL • Fecha: 23-08-2006 10:25:46
Una fiebre de confesiones públicas de inconfesables pecados azota estos días al mundo. Ahí van dos ejemplos:
Para evitar falsas expectativas entre los fieles, pero improbables, lectores de esta bitácora declaro que:
NUNCA FUI NI TUNO NI COFRADE
Escrito por
manuel harazem
(7)
Comentarios •
(0)
Referencias •
Permalink
Comentarios
-
Pues tú te lo pierdes porque lo de tuno tiene mucho gancho...
ex-tuno — 23-08-2006 11:47:06
-
Ya me imagino que tiene mucho gancho. Y dime: ¿ te costó mucho desengancharte? En Tunos Anónimos ¿hacíais terapia de grupo o la terapia de choque mediante dosis adecuadas de rock satánico? El estribillo de "Clavelitos" te sigue asaltando en mitad del sueño? ¿Sientes remordimiento cuando ves una boda y recuerdas cuando las destripabas? ¿Has conseguido olvidar a las groopies consumidoras de tunos?
Harazem — 23-08-2006 21:25:20
-
Nunca entenderé la fobia que les tienen el resto de los hombres a los tunos. Cuando paseando por las calles de la ciudad universitaria en la que vivía me topaba con algún grupo haciendo su número el joven que me acompañaba se ponía enfermo ante la idea de quedarse un ratito escuchando, y eso me sucedió con distintos jóvenes, de donde he llegado a la conclusión de que los no-tunos odian por definición a los tunos, del mismo modo que no soportaban a Miguel Bose en sus buenos tiempos y en cuanto te veían mirarlo con ojos de cordera degollada empezaban a criticarlo, en mis años mozos no encontré jamás a un heterosexual que no lo despellejara ante nuestro babear incesante frente a la pantalla del televisor, tal vez alguien tenga una explicación para eso, a mí solo se me ocurre una.
P — 24-08-2006 13:05:50
-
No sé, a mí los tunos siempre me parecieron unos panoyos, en su mayoría señoritos, y cabreantes en cuanto exhibían (ahora ya no se les ve tanto, por suerte) su estúpida conducta para irremediable padecimiento de los paseantes. Miguel Bosé, un hortera, pero no me cabrea, me da risa (eso sí, mientras no incorpore la pandereta a su repertorio). Yo creo que no hay nada de insano en disfrutar una serie de manías viscerales, más bien al contrario, pienso que nos ayudan a mantener cierto equilibrio mental que nos aleja de la barbarie.
Susana — 26-08-2006 10:31:42
-
Tú siempre dando jabón.
P — 27-08-2006 13:41:42
-
Veo, amiga P (me permito deducir su género únicamente por lo que cuenta), que le gusta jugar a los psicoanalistas. Pero veo también (deducido también por lo que cuenta) que no muestra demasiada agudeza ni capacidad de penetración en sus análisis, mezcla el tocino con la velocidad y se contradice más que el tío del Orégano. De lo primero le da una buena muestra la amiga Susana (de ella deduzco más el género por su propio nombre) cuando apunta que, perteneciendo a su mismo sexo también le produce sensible pérdida de hepatocitos, como a mí y sus, parece que multitudinarios acompañantes juveniles (a tenor de la calidad del muestreo), la visión y aún más la escucha de la estomagante Estudiantina en las calles y locales públicos de este país.
Su contradicción está en que primero dice no entender la fobia y luego, para rematar airosa, concluir que sí que lo sabe, que ¡a usted la van a engañar! Psicoanálisis de mercaíllo. Su monumental confusión, en mezclar a los aguerridos tronadores de pandereta con el lampiño contorsionista Miguelito Bosé. Como dice la amiga Susana, el epiceno cantarín fue siempre un solemne hortera, un producto de diseño para encandilar mocosas, y su gusto por él, sumado al de los insufribles bandurrieros , sólo apunta a la calidad de su propio gusto, del de usted, sensible amiga.
Siga el consejo de la amiga Susana, más versada al parecer en psicoanálisis de andar por casa: búsquese una buena fobia que la relaje.
Harazem — 27-08-2006 20:26:27
-
Aquí nada es lo que parece, tal vez te equivoques en tus deducciones. En cuanto al gusto... el gusto es mío.
P — 28-08-2006 00:28:03
Comentar